De pie me puse para comenzar el día. Me dije que sería un bonito día para recordar viejos tiempos y pasear por las calles de la capital, como cuando era joven.
Mi paso era cada vez más pausado, me costaba respirar y estaba cansado. Caminaba por el paseo ahumada en dirección hacia la plaza de armas, me habían dicho que estaba muy cambiada. Pasé al lado del banco en el que una vez le declaré mi amor a una mujer. Estaba vacío.
Seguí caminando lleno de recuerdos de un amor apasionado de mi juventud, hasta llegar a la plaza. La miré, me devolví al banco. No pude soportar ver la plaza por donde jugaba cuando era niño. Todavía me acordaba de esos momentos, las discusiones que tenía con mi padre, a la hora de decirle que prefería quedarme jugando a volver a la casa a estudiar. En ese tiempo tenía amigos, los mejores amigos que puedes imaginar y con ellos empecé mis primeras relaciones con las niñas. Al principio a través de mis amigos y luego ellos eran los que mandaban recaditos a otras niñas, a través de mis manos.
Seguí caminando, tranquilo, con cierta pena en el corazón, hasta llegar nuevamente al banco. Sentía como la gente pasaba al lado mío y a nadie le importaba que yo estuviera allí.
El recuerdo era fuerte. Vi la imagen de ella en mis ojos. Giraba en mi cabeza esas palabras que el momento me trajo. Sin embargo, con ella no fui feliz. Mi familia no aceptaba la relación que yo tenía con ella. Con este aire encerrado del paseo ahumada, recordaba únicamente los momentos que me hicieron sufrir. A las doce del día escuché el cañonazo del cerro y me puse a llorar. Nadie me miró, todos siguieron pasando, el viento era el que se llevó mis lágrimas amargas al otro rincón del mundo.
La gente pasaba, ya se acercaba la hora del almuerzo y yo seguía en el banco del paseo ahumada. Me volvieron los recuerdos de mi niñez, cuando en septiembre íbamos a encumbrar volantines con mis amigos. Esos fueron los tiempos más felices. Corríamos por todos lados, había alegría, éramos felices... ¿quiénes? los niños, nosotros. Nuestros padres no se preocuparon jamás de nosotros. Mi padre no me quería y mi mamá le encontraba siempre la razón. Siempre pasaba en otras casas y los domingos, en los paseos a la plaza era el único rato en que yo los veía preocupados por mí. Que no me fuera a perder, que no me alejara mucho, aunque después se les olvidaba, porque se ponían a escuchar a la orquesta que tocaba ese día.
De pronto se puso a llover. Veía como la gente comenzaba a correr para no mojarse, y yo, en el banco, quieto, inmóvil. Nadie me miraba y yo miraba a la gente correr tal como lo hacía en esos tiempos, con la diferencia de que en aquél tiempo no estaba solo. Llovía tan fuerte que quedaba poca gente y preferí volver a mi casa, que no quedaba demasiado lejos. Subí las escaleras y abrí la puerta lentamente, pues estaba muy cansado. Todas las cosas estaban en su sitio, tal como las había dejado. Mi familia, nuevamente no se apareció, ni siquiera para dejarme un plato de comida para la noche. Por ese mismo motivo, nuevamente salí, baje las escaleras y compré algo para comer, además de un clavel para adornar la casa, tal como en los viejos tiempos, cuando ella estaba a mi lado.
Ella, tenía una cara angelical, una mirada profunda. Aunque en el tiempo en que estuvimos no fue muy feliz, por todos los problemas que tuvimos. Puedo decir que era la persona que más alegría irradiaba con su mirada. Un día no supe más de ella. La busqué sin saber donde estaba. Nadie la había visto. Por eso es que siempre he buscado en los mismos lugares.
Ah!!! que tal si cambio mi recorrido.... me iré por otro camino, me daré una vuelta más larga. Pero... que estoy haciendo aquí?? Esto es un cementerio... claro que yo estoy vivo... a ver... no, no es cementerio... esa es la casa de mi vecino, esa es mi casa, ahí está, claro que si, esto no es un cementerio, pero... ¿por qué no hay nadie a esta hora?.
Lentamente me fui dando cuenta de la verdad. Estoy solo en mi tumba, sin querer aceptar mi realidad, cubierta de recuerdos. Poco a poco retrocedía y de pronto caí sentado en un banco que estaba al frente de tres tumbas: la mía, la de otra persona y la de Clara. Mientras lloraba, le dirigí unas palabras al recuerdo... y me despedí de él.
- ¡¡Ay amor!!... Te estuve buscando todo este tiempo, por todas partes. Ahora que te encontré supe que siempre estuviste al lado mío. Por buscarte no había dormido tranquilo ninguna noche y nunca dejé nuestro banco vacío, por si algún día volvías a visitarlo. Al tenerte al lado mío, lo peor y más triste de todo, sin darme cuenta, una vez más deseo que no me dejes nunca más.
- Todo este tiempo estuve esperando que miraras dos lugares más allá de donde te encontrabas. Todos los días estaba mirando, desde el banco, hacia tu tumba, mientras tu salías a buscarme a donde no hay más que recuerdos. No pude vivir sin ti. Mi vida fue un desastre. Esa mirada que tanto te agradaba se perdió cuando te enterraron en este lugar, al que yo miro siempre desde este banco, siempre solitario. Mi vida se inundó y pronto preferí buscarte yo por otras formas. Pedí que me dejaran a dos lugares, porque por un tiempo el saber que iba a pasar el resto de mi vida con alguien que buscó siempre en el recuerdo. No he dormido tranquila, al ver lo desesperado que estabas al buscarme.
- Ay!!, si tan sólo hubiera mirado al lado mío, no hubiera volado por los sueños y recuerdos, hubiera dejado un banco lleno de recuerdos enterrados para haberlos recordado junto a ti. Desde hace ya un buen tiempo, las lluvias primaverales, la plaza, el banco y las calles de nuestra juventud habrían quedado solitarias... ¡para recorrer contigo todos los lugares de la tierra!
- Pero no te odio por eso. Yo te quiero... y siempre te quise, desde hoy no habrá un banco, frente a una tumba, solitario, esperando que regresaras, esperando que lo vieras. Desde hoy ese banco será el nuestro, lo encontrarán siempre vacío, pero quien se siente a ver nuestras tumbas, amor mío, sabrá que hay dos personas que se quieren.
- Tu tumba está alegre amor, ¿por qué la mía solo tiene un clavel? Siempre quise tener flores en mi casa y eso tu lo sabes. Siempre me gustaron los claveles. Amor mío, vida mía, perdona a este corazón que no supo buscar y dejó un banco solitario y esperando.
- Yo amor... te perdoné...
- ¿Clara? ¿amor?
- Así es. Te he estado escuchando, te he estado observando, te he estado hablando y no has hecho más que esconderte de mi mirada que ha agotado sus recursos. Amor mío... ¿dónde estuviste todo este tiempo?
- Al lado tuyo, pero sin darme cuenta.
- Mejor descansa ahora, es importante tener los pensamientos y la mirada en buena forma... como en los viejos tiempos...
- Como en los viejos tiempos... ¿y el banco?
- Dejémoslo solo, otra gente se sentará ahí y sentirá lo que nosotros sentimos hace unos
años. Me has buscado mucho, yo también a ti, ahora duerme tranquilo.
- Adiós amor, antes de irnos, deja un clavel en el banco.
- Así lo haré, dejaré un clavel por nuestras muertes y por nuestro amor, y por aquella gente que va lo a visitar todos los días, como si éste fuera un enigma.
- Nuestro espíritu... es mejor irme ya, mi espíritu está cansado.
- Ay amor, amor, ¡ya te dormiste!
- ¿Bah? ¿qué pasó?
- Fui a comprar al frente y te quedaste dormido con un clavel en la mano... ¿de dónde lo sacaste?
- Ah! es para ti, mi amor
- Que eres tierno, ¿quieres un chocolate?
- Bueno, mmm, que delicia. Mi amor... ¿es posible que una persona del más allá te hable?
- ¡Estás loco! ¡es imposible!, ¿por qué dices eso?
- No lo se. Tuve la impresión de que me hablaban mientras dormía.
- Ah....... ¿y qué te decían?
- Incrédula... bueno, igual. Me decían que no fuera dos veces al mismo banco, porque solo encuentras recuerdos.- Ja, ja, ja!!! Pero mira: ese banco está vacío, ¿qué recuerdos puede traerte un banco así? y mas encima ¡en medio del paseo ahumada!. Tú estás loco... mejor llévame a mi casa, que no estoy para tonteras, además está empezando a llover y tú sabes que no me gusta la lluvia.
*Esta es una contribucion involuntaria de Beatriz Gonzalez Muzzio (no se q cara va a poner cuando vea esto publicado, pero de seguro no se enojara...:)
martes, septiembre 06, 2005
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2 comentarios:
PRimera impresion:
QUE MIERDAAAAAAA!!!!!!
.....pero porque lo pusiste sin decirme nada.
Ya me calme ya, sobretodo pq como se me perdio mi cd en donde tenia todas las cosas este cuento estaba medio perdido.
Ojalá que lo disfruten...
yo lo disfruto muchisimo.
Y vean eternal sunshine in the spotless mind si es que no la han visto.
Ah! y visiten mi fotolog.
Amiga TQM :***
no sé de kien será el cuento pero a mi me gustó mucho... eso... saludos marce y felicitaciones para la escritora :P
pame-pame
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