Lo haces. Te das cuenta de que todo lo que has hecho hasta ahora va mal, que no obtendrás ni un atisbo de lo que esperabas, y que tienes una última oportunidad para arreglarlo todo, pero para que funcione debe estar perfecto: no medias tintas, ni más o menos: PERFECTO, que supere a todo lo demás.
Y pasa lo peor: llega el momento para el que te has estado preparando minuciosamente y mejoras considerablemente lo que hiciste hasta entonces, pero no alcanza para llegar: quedas resoplando a un metro de la línea de meta, esa que marca la diferencia entre terminar o no la carrera.
Si has estado antes en la misma situación, sabes lo que viene. No puedes dar sólo un último aliento y cruzar sin más la línea. Deberás comenzar de nuevo, y recorrer todo el camino que ya hiciste, pero en menos tiempo y siendo más eficiente aún: con sacrificio. Todo lo que hiciste durante todo este tiempo no sirvió de nada, porque partes de nuevo de cero. No cuenta el esfuerzo anterior, lo mucho que mejoraste, todo el trabajo que existe detrás: nada de eso importa. Es todo o nada.
Supongo que más de alguien me entiende. Tengo que hacer algo así por estos días. Y no me gusta: LO ODIO!!!
lunes, julio 17, 2006
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