Entre tanto trajín de hoy, levantarse temprano y acostarse tarde, echar de menos gente y preocuparse por lo que viene, en la noche sucedió algo inesperado: cuando salía hacia el super (a las 10 de la noche, imagínense lo feliz que estaba) había un pequeño gat@ en mi puerta. Primero salió corriendo, luego miró hacia atrás y se devolvió. Yo, por supuesto, comencé a estornudar y mi mama procedió a espantarl@ para que se fuera. De más está decir que no se fue, y nos fuimos al super dejando al gat@ en el jardín.
Cuando regresamos ya no estaba, pero ahora siento un maullido agudo a lo lejos... ¿será el gatit@?
Personalmente, no me considero una persona mala, pero en particular odio a los gatos. No es que vaya a dañarlos ni mucho menos, pero no me gustan, y además, me dan alergia. No me gusta pensar en eso, porque paradójicamente todos los gatos de la cuadra se juntan en el techo de mi casa... seguramente porque no hay mascota que los corretee como cuando Jack vivía aquí. Y en agosto es, sencillamente, asqueroso.
Ayer me reí mucho rato de unos gatitos que fueron a tirar a la casa de una amiga (sobre todo porque a la señorita en cuestión le cuesta no adoptar mascotas, su casa ya parece zoológico y su mamá le tiene prohibido apadrinar nuevas crías) y hoy me tocó a mi. Menos mal que era una (tengo la idea de que seguramente era hembra, aunque no estoy muy segura... no me acerco mucho a gatos en general), y que mi mamá estaba ahí, porque ultimamente ando medio sensible y en una de esas me daba por adoptar un gato (para que toda la casa me reclamara...).
Y bueno, hoy ha sido un día de animales. Además de que estuve gran parte del día arriba del auto, y eso hace que uno vea más animales de lo normal (como un imbecil en scooter que en una calle de UN sentido no encontro nada mejor que darse la vuelta en u y devolverse... y yo tratando de esquivarlo a tiempo), me tocó bañar(me) a Jack. Fui a visitarlo, llevé un cepillo y una escobilla, y armada con eso, una toalla y un champú para perro me lancé a la aventura. El resultado fue relativamente bueno: quedo impecable, excepto por un pequeño detalle: se me arrancó y se metio en toda la tierra del jardín, así que las patas sufrieron un traspié en esto de la limpieza corporal. Mi resultado personal es una uña quebrada en la mitad (si, qué lindo no, con sangre y todo), y toda mi ropa hecha un desatre de pelos agua y marcas de patas con barro en toda la ropa, pero había una muda limpiecita esperándome, porque soy una chica precavida... jeje.
Hace sueño. De lejos escucho a mi hermano que celebra algo... aps, de veras... fútbol. Más animales. Supongo que es Colocolo... No me importa mucho. De todas formas, no me gusta el fútbol.
jueves, noviembre 30, 2006
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1 comentario:
Se te quebró una uña? Mal Jack!
Lo del fútbol... como decía el inicio de una canción de Chancho En Piedra... "Es tonto resistirse"
Te Amo.
Besos
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