Afuera cae nieve. Y para mi llega en un pésimo momento.
Muchos pueden verla como una diversión, salen a la calle a jugar con ella... Es todo un acontecimiento. Para mi tiene una connotación negativa, porque no es un fenómeno que no vaya a volver a ocurrir pronto, es la realidad que se acerca. Me carga ser tan grave, pero siento que es así. Año a año el calor en verano será más intenso y el frío más frío, y la nieve se convertirá en algo que no desearemos, que destruye los cultivos y provoca aluviones en las tierras poco acostumbradas a recibirlas, en los techos de las casas no preparados para soportarla, en los indigentes que no tienen cómo abrigarse.
Creo que muchos sólo juegan y no se detienen un momento a pensar en todo lo que eso significa: estoy calentita dentro de mi casa mientras otros se mueren congelados, aumentan los precios de los combustibles por el exceso de demanda, los argentinos nos cortan el gas y no hay sustitutos permanentes, las cosechas se pierden dejando a un montón de agricultores sin sustento, los animales se mueren porque no hay comida y toman nieve congelada en vez de agua, y en las noticias muestran a los niños jugando en la nieve... Ahora entiendo la impotencia de los que veían caricaturas en la tele mientras torturaban a sus familiares y nadie decía nada, nadie sabía nada (dije que entendía la impotencia no más, la situación no es comparable en otros aspectos).
Tengo sentimientos encontrados, ¿se nota?
Tal vez tanto derecho ambiental me esté influyendo negativamente. Quién sabe.
miércoles, agosto 08, 2007
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