sábado, abril 21, 2007

Oasis

Miro hacia el frente y ahí está. Se ve borrosa, a medida que me acerco la distingo mejor.
Me llama, como si hubiera pasado mucho, con la voz emocionada de quien anhela un encuentro por años y que hoy lo ve cumplirse.
Se sienta, respira, y me llama de nuevo, esta vez más pausado, como si ya no creyera lo que ve. Siento que me voy desfigurando en sus ojos, aunque no los logre ver aún.

Me acerco. Ya no me llama, más bien corre.
Y mientras huye, el suelo rompe su silencio y sus zancadas laten en mis sienes.