lunes, mayo 21, 2007

No hay mal que por bien no venga

Eso dicen.
Hay gente que lo cree, otros que no.

Mi desaparición bloggerística se debió a múltiples razones, la principal es un cambio de inmueble, cuchitril, mediagua, casa o como quiera llamarle. El asunto es que, bueno, eso de la fe.
Hace un par de días mamá hizo una cena (que cociné YO), onda "familiar", con un invitado muy especial: un sacerdote.
Cuento corto: mamá es católica, yo no. Ella creía que el "padre" le bendecía la casa, yo que tiraba agua.
Fue complicado explicar mi procesión interior: "claro, es mi madre y respeto sus creencias. Además, es su casa...ok... Pero yo también vivo aquí... y a ella acaso le importa que para mi sea incómodo participar de todo este asunto de la "bendición" de la casa??"
De más está decir, que una vez más me quedé callada, y hasta la cena serví. Lo que más me duele fue descorchar esa botella de late harvest CarpeDiem, uhh... y eso que yo la guardaba para una ocasión especial (si claro, pero la idea era que fuese especial PARA MI). A la hora del bajativo (en la que el ilustre invitado se sirvió de MI Ballantines), aproveché de deslizar el hecho de que yo no creo en su fe y esas cosas, a lo que amablemente me respondió que eso era culpa de ellos mismos... plop! (digo, si se supone que soy una oveja descarriada, donde quedó eso de que el pastor cuando se le perdía una oveja no dudaba en dejar solas a las otras 99 por ir a buscar la perdida?? o sea, se perdió de esa parte del seminario el caballero, parece... en todo caso, no es que quisiera algo así como una campaña de recuperación, pero por favor!!! le faltó decir que Dios sabe porqué hace las cosas!!!).

Al día siguiente, cuando ya estaban de nuevo todas las copas y la loza de las ocasiones especiales limpia y guardada, hice mi balance:
- Cena: -4
- Que el cura llegara antes que mi mamá: -6
- Copete perdido: -4 (si igual tomé)
TOTAL PERDIDAS: - 16 (semando el hecho de que esté haciendo este balance)

- Lo comido y bebido: 4
- El relajo de mi madre: 6
- Dormir con el pololo: no tiene precio

Así que al final, la frase cliché del principio se cumple.


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